Inclusión Financiera Rural en Colombia con una brecha de más de 30 puntos frente a las ciudades y aglomeraciones

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  • El informe reveló que los corresponsales bancarios han sido claves para mejorar el acceso de las poblaciones rurales a servicios financieros.

En la edición 1343 del Semanario Banca y Economía, titulada ‘Medición de la inclusión financiera rural en Colombia’, Asobancaria hizo un análisis sobre el estado de la inclusión financiera y el acceso al crédito en las zonas rurales y presentó los avances y desafíos en la materia.

Resalta el informe, como la inclusión financiera significa el acceso y uso de servicios financieros que suplen las necesidades de los usuarios, y en un sentido más amplio, facilita el diario vivir, y ayuda a las familias y negocios a planear metas a largo plazo y atender emergencias inesperadas . Diferentes trabajos empíricos han mostrado cómo la inclusión financiera tiene el potencial de disminuir la desigualdad y la pobreza, e incentivar el crecimiento económico.

Sin duda, es de mayor relevancia, este estudio de la inclusión financiera rural  en Colombia, dados los múltiples desafíos en el campo y por ser en los territorios rurales donde se concentran las problemáticas.

Explica el estudio que una muestra de las brechas rural-urbano en el país está representada en las cifras del Índice de Pobreza Multidimensional, que evidencian para 2021 una brecha de 20 puntos porcentuales entre las cabeceras y los centros poblados y rural disperso . En el mismo sentido, el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es más alto en departamentos con mayores proporciones de territorios rurales y rurales dispersos.

Indicadores de acceso y uso A nivel nacional

el indicador de acceso (proporción de adultos con al menos un producto financiero) se ha mantenido creciente, pasando de 76,3% en 2015 a 90,5% en 2021. No obstante, el indicador de uso (proporción de adultos con algún movimiento en sus productos transaccionales en los últimos seis meses) mostró un incremento menos dinámico, pasando de 64,5% en 2015 a 74,8% en 2021. Sin embargo, cuando se revisan los mismos indicadores para las zonas rurales y rurales dispersas el comportamiento es preocupante.

Para el caso de las zonas rurales y rurales dispersas el indicador de acceso se ubica 69,1% y 56,2% respectivamente, con una brecha de más de 30 p.p. frente a las ciudades y aglomeraciones. Por su parte, el indicador de uso se ubicó en 53,8% y 43,1% para las zonas rurales y rurales dispersas, nuevamente afirmando la brecha que se presenta con otras categorías de ruralidad. Puntualmente, los departamentos con mayor nivel de uso y acceso fueron aquellos ubicados en la Zona Centro oriente, registrando cifras por encima del promedio en ambos indicadores.

En la primera parte del informe, relacionada con el acceso a los productos financieros, Asobancaria encontró que, a pesar de las brechas existentes frente a las poblaciones urbanas, el número de cuentas totales activas en las categorías de ruralidad mostró un crecimiento por encima del 40% para la mayoría de los 32 departamentos entre el 2018 y 2021,a excepción de Cauca y Vaupés, cuyo crecimiento fue de 39% y 32% respectivamente.

Buena parte de ese comportamiento se explica por la mayor penetración de los corresponsales bancarios, que ha permitido aumentar la oferta de servicios financieros en municipios rurales y rurales dispersos. En menos de una década, el número de estos creció 319%, pasando de 94 mil corresponsales en 2015 a 294 mil en 2021. Además, resaltó que la corresponsalía móvil y digital tendrá un efecto muy positivo en la mejora de los indicadores de inclusión para las zonas rurales.

“Los indicadores de acceso han mejorado no solamente teniendo en cuenta instrumentos ligados al ahorro, como las cuentas de ahorro y las cuentas corrientes, sino también con instrumentos como el crédito, que han permitido que más pobladores rurales, y en especial los productores agropecuarios, accedan al crédito para financiar sus proyectos en condiciones especiales de fomento”, indica la Banca y Economía.

Precisamente sobre el crédito, el informe destacó la labor y la sinergia que hay entre el Banco Agrario y Finagro. Sobre el primero, resaltó que esa entidad otorgó el 74% del crédito de cartera agropecuaria y alcanzó el 95% de los créditos de redescuento en 2021; y sobre Finagro, indicó que 86% de sus créditos están dirigidos a pequeños productores.

 

CARTERA EN DIFICULTADES 

A través de la Línea de Normalización de Cartera,, Finagro cuenta con alternativas para la normalización de pasivos financieros, cuando por diversas circunstancias no se ha podido cumplir con el cronograma de pagos acordado. El Gráfico 9 del informe, el cual puede descargar completo el final,  muestra la significativa contracción del monto de esta línea de crédito, al pasar de un monto de $110mm en 2020 a $48mm en 2021, como consecuencia de las medidas adoptadas por la SFC en 2020 con las cuales esperaba aliviar la carga financiera de los productores agropecuarios golpeados económicamente por la pandemia de la COVID 19. Se autorizaron alivios a los créditos y se permitió establecer períodos de gracia, sin considerarse como reestructuraciones ni afectar la calificación de riesgo de los usuarios.

El apoyo de Finagro a los productores pequeños y medianos es también ilustrativo. Esto se refleja tanto en el monto que se les ha otorgado a lo largo de los años respecto al total , como en el número de créditos por tipo de productor. Respecto al valor de desembolsos, se observa que para pequeños productores han crecido los últimos 5 años, pasando de $1,9 billones a $3,6 billones. Sin embargo, la participación de estos productores ha disminuido de 19,1% en 2016 a 13,4% en 2021.

Para seguir avanzando en esa ruta, la de tener un mayor acceso al financiamiento y otros servicios financieros, el informe señala que hay que las políticas públicas deben trabajar en temas como el alto distanciamiento, la falta de infraestructura vial y conectividad y la informalidad en los factores de producción, como la tierra. A su vez, “el sector financiero deberá continuar avanzando en la profundización del crédito y el acceso a productos financieros de la población rural del país”, señaló el informe.

 

Conclusiones y consideraciones finales

Según concluye el informe de Asobancaria, la oferta de servicios financieros ha avanzado de forma importante durante los últimos años en Colombia. Este progreso ha sido complementado por las iniciativas que ha promovido el Gobierno no solamente en temas de inclusión financiera, sino también en las diferentes políticas encaminadas a mejorar la formalidad, la educación y la capacidad financiera de los pobladores rurales y los productores agropecuarios. Sin embargo, aún existen necesidades particulares, principalmente en los municipios rurales dispersos, en donde aún persiste una brecha importante en la oferta de servicios financieros en relación a las grandes zonas urbanas.

Es indudable que la pandemia generó un gran choque negativo sobre la economía en general y los pobladores rurales también se vieron afectados. Sin embargo, los productores agropecuarios y microempresarios respondieron garantizando la seguridad alimentaria en todas las zomas del país. Esta continuidad en la actividad rural se vio apoyada por la oferta de servicios financieros que permitió, en medio del aislamiento, realizar las transacciones necesarias para el flujo de recursos y para recibir los apoyos del gobierno en los momentos más críticos.

Los indicadores de acceso han mejorado no solamente teniendo en cuenta instrumentos ligados al ahorro, como las cuentas de ahorro y las cuentas corrientes, sino también con instrumentos como el crédito, que han permitido que más pobladores rurales, y en especial los productores agropecuarios, accedan al crédito para financiar sus proyectos en condiciones especiales de fomento. La dinámica, cuando tenemos en cuenta indicadores de uso, no ha sido tan notoria, aunque sí ha presentado una mejoría. Esto se explica principalmente por la mayor penetración de los Corresponsales Bancarios que ha permitido aumentar la oferta de servicios financieros en municipios rurales y rurales dispersos.

Finalmente, factores como el alto distanciamiento, la falta de infraestructura vial y conectividad y la informalidad en los factores de producción, como la tierra, siguen siendo un impedimento para tener un mayor acceso al financiamiento y otros servicios financieros. Por ello, así como la política pública se debe enfocar en mejorar estas condiciones habilitantes para mejorar la oferta de los servicios financieros en el campo, el sector financiero deberá continuar avanzando en la profundización del crédito y el acceso a productos financieros de la población rural del país.

 

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