Fintechs de crédito en Colombia… Amanecerá y Veremos

En 2021 Ciclo de Riesgo SUMMIT

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Kenneth Mendiwelson Fundador Refinancia y Referencia (Li$to Pago-a-Plazos)

Por: Kenneth Mendiwelson - Fundador Refinancia y Referencia (Li$to Pago-a-Plazos)
Miembro de Junta Endeavor Colombia y Colombia Fintech
Instagram: @kennethmendiwelson

Las Fintech que originan crédito venían en pleno proceso de crecimiento y adopción en nuestro país, cuando llegó el coronavirus. Se comentaban historias sobre levantamiento de capital, en millones de dólares, para apoyar a start-ups que hasta ahora estaban comenzando a administrar créditos, y sobre fondeo disponible para carteras originadas por entidades con limitada experiencia frente al comportamiento de pago del colombiano. Pero la coyuntura actual truncó estos procesos. Ojalá que no haya muchos heridos en el camino, y que quienes sobrevivan logren adaptarse para seguir la senda de distribución de crédito, que es tan importante en nuestro país.

Las Fintechs con mayor potencial de adopción han sido aquellas que comprenden bien los detalles de nuestra propia idiosincrasia, y logran ajustar su oferta de valor a los hábitos y patrones culturales que definen nuestro comportamiento.  Es decir que no sólo han importado a nuestras tierras nuevas tecnologías y modelos operativos, sino que las han acomodado a nuestra realidad local, a nuestro ambiente. Así, van convirtiéndose en “especialistas” con un profundo conocimiento sobre los nichos que atienden a partir de los datos que capturan. Además, utilizan canales innovadores apalancándose en las herramientas que permite la tecnología, y diseñan experiencias convenientes y hechas a la medida para el consumidor financiero colombiano.

Pero como bien dicen los que saben, “es muy fácil prestar, pero muy difícil cobrar”. Así es que las Fintech con mayor capacidad de supervivencia serán aquellas que han sido prudentes en sus políticas de originación, y disciplinadas en la construcción de procesos de recuperación ordenados y sofisticados. Quienes se han concentrado en construir plataformas robustas y rentables, serán referencia en el mercado, post-coronavirus.

Fintech y Coronavirus

Al igual que para otras industrias, la crisis que surgió del Coronavirus trajo consigo un impacto de fondo para las Fintech que se dedican a otorgar créditos. Muy temprano en la cuarentena se observó que un mayor número de clientes no podía pagar sus créditos porque su estructura de ingresos había cambiado. Igualmente se evidenció un menor valor de desembolsos en la financiación en punto de venta porque la gente estuvo consumiendo sólo lo estrictamente necesario durante la cuarentena. Además, muchas Fintech que originan créditos venían utilizando fuentes de fondeo de corto plazo, y éste empezó escasear.

Pero como toda crisis trae consigo oportunidades, algunas Fintech se ajustaron para convertirse en una alternativa útil para el país, dado que podían ser un mecanismo de distribución de financiación de emergencia para los consumidores, las MiPymes y los trabajadores independientes. Su capilaridad y capacidad de llegar rápidamente y a bajo costo a clientes con necesidades especiales, a través de sus plataformas digitales y canales alternativos, abrieron oportunidades para quienes tuvieron la disposición de ajustar su operación para servir a estos nichos. No todos se ajustaron, y no todos estaban listos, pero quienes lo hicieron se expusieron a una velocidad en adopción de sus servicios mucho más rápida que la que habían presupuestado.

Además, la reacción del gobierno durante la crisis abrió oportunidades para algunas Fintechs. Por ejemplo, las garantías que se habilitaron para los créditos dirigidos a MiPymes e Independientes permitieron un espacio único para explorar el comportamiento de pago de nichos cuya experiencia crediticia era incierta. Dado que el gobierno comprendió que las Fintechs eran una fuente de distribución de créditos, hubo jugadores del sector que supieron utilizar estas opciones para atender a nuevos clientes.

En fin, estuvo claro que el país necesitaba crédito para reactivarse y algunas Fintech entendieron cómo formular soluciones. Lograron apalancar sus capacidades para ofrecer un servicio útil al ecosistema financiero.

Pero la coyuntura no ha sido fácil. Todos los originadores de crédito tuvieron que ofrecer alivios financieros masivamente a sus clientes, y estuvieron obligados a ajustar su operación para actuar en un “nuevo normal” que se les presentaba en atención de preguntas, quejas y reclamos. En los procesos de recuperación y cobranza también tuvieron que implementar mecanismos flexibles e innovadores, que consideraran la realidad del deudor. Lograr especialización en refinanciar casos en mora se volvió fundamental para
que la crisis económica no resultase en una crisis financiera

Protegiendo La Reputación

Las Fintech hacen parte de un sistema que depende de la confianza, puesto que administran dinero de sus clientes y datos de comportamiento del consumidor. El buen nombre les permite abrir puertas, explorar ideas en conjunto con aliados, promover proyectos innovadores y atraer talento. Les es crítico construir una reputación institucional que genere confianza con la banca, los fondeadores y los clientes, más aún cuando se están proponiendo modelos de negocio que aún no están del todo probados, y la percepción general que va desarrollando el mercado es volátil. En unos años (o en unas décadas), vamos a mirar hacia atrás y evaluar cómo fue la evolución dentro de esta oportunidad que se presentó cuando las Fintechs eran algo innovador y curioso. Veremos si realmente pudieron trascender para apoyar los procesos de bancarización y distribución de crédito que necesita nuestro país, además de asegurar el acceso a servicios financieros hechos a la medida del consumidor. Identificaremos los errores que se hicieron en el camino, y los aciertos que permitieron su posicionamiento. Reconoceremos quiénes fueron los que diseñaron productos de alta aceptación, y quiénes lograron crecer sus emprendimientos para convertirlos en nombres relevantes y reconocidos en nuestra comunidad. Entenderemos cuál fue el rol de la banca durante el recorrido, y qué alianzas fueron de mayor trascendencia.

Mientras tanto, la responsabilidad de las Fintech en esta coyuntura es comprometerse con hacer las cosas bien, actuando con profundidad, con ética, y sin vanidad. Esperemos que en conjunto sean capaces de mantener la confianza de la opinión pública durante esta etapa tan demandante, para así seguir la senda de crecimiento y apertura de mercados en la que venían participando. Y ojalá se eviten escándalos que sean perjudiciales para el sector cuando vuelva a salir el sol.