Solo el 36,6% de la población adulta contaba con crédito vigente a dic 2019

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Según el Reporte de Inclusión Financiera 2019,  29,4 millones de adultos accedieron al sistema financiero con al menos un producto de ahorro o crédito

•   El indicador de acceso a productos financieros siguió en aumento y se ubicó en 82,5%. En una década, más de 12 millones de colombianos han ingresado al sistema financiero formal.

•   Los corresponsales bancarios están en todos los municipios. En el último año su crecimiento fue de 17,1% prestando los servicios de pagos, depósitos y retiros.

•   El producto con mayor penetración continuó siendo la cuenta de ahorros mientras que, en crédito, se destacaron la tarjeta de crédito y el crédito de consumo.

•   Si bien los jóvenes son el segmento con menor acceso al sistema financiero, son los que más actividad registraron en sus productos con una utilización del 82%.

•   Las muejeres presentan mejores indicadores de Calidad de Cartera que los hombres 

  • Los hombres acceden más a productos financieros que las mujeres. Sin embargo, las mujeres tienen más depósitos electrónicos, cuentas de ahorro electrónicas y CDTs. que los hombres. 

 

Hoy, 13 de julio de 2020, la Superintendencia Financiera de Colombia - SFC y La Banca de las Oportunidades,  presentaron el noveno Reporte de Inclusión Financiera, RIF – 2019, que busca medir, a partir de información reportada por la oferta, el estado de la inclusión alrededor de las dimensiones de acceso, uso y proveer insumos para el diseño de política pública y regulación financiera.

La oferta de productos y servicios financieros continuó en aumento y, al cierre de 2019, el Indicador de Acceso se ubicó en 82,5%, lo que equivale a 29,4 millones de adultos con, al menos, un producto de ahorro o de crédito, lo que significa que puede tranzar, ahorrar, financiar sus proyectos o protegerse frente a riesgos.  Una década atrás este indicador era de solo el 57,3%, lo que implica que más de 12 millones de colombianos han ingresado al sistema financiero.  Por su parte, la cobertura se mantiene en 100% de los municipios. 

Destaca el reporte el hecho de que la innovación se haya consolidado como una de las principales tendencias transformadoras del sistema financiero, situación que se evidencia a través de la entrada en operación de cuatro SEDPES y de la primera plataforma de crowdfunding y del acceso de más de 100 emprendimientos a la Arenera y al Hub de InnovaSFC, la estrategia de innovación tecnológica de la Superintendencia Financiera.

“El crecimiento en acceso al sector financiero formal mantuvo la consistencia de los últimos años, siendo los corresponsales bancarios y los productos digitales los mejores aliados en este propósito. El futuro es aún más esperanzador debido a la expedición de normas sobre corresponsalía digital y depósitos y créditos de bajo monto, así como a la nueva definición de política que traerá el Conpes de educación e inclusión financiera, impulsado por el Presidente Duque”, aseguró Freddy Castro, director de Banca de las Oportunidades.

Crédito

En cuanto a productos de crédito, cerca de 13 millones de adultos contaban con al menos un crédito vigente a diciembre de 2019, lo que representa el 36,6% de la población. De estos, 8,4 millones de adultos tenía una tarjeta de crédito, seguida por el crédito de consumo con 6,9 millones de adultos y el microcrédito con 2,5 millones.

En esta oportunidad, el cálculo de los adultos con crédito vigentes se hizo sin tener en cuenta los adultos con crédito castigado. Esto lleva a diferencias en la forma de medición con respecto a los resultados del año anterior. Además, se hizo una depuración de los reportes realizados por algunas entidades, condición que permite capturar con mayor precisión la vigencia de los préstamos.  El producto con menor penetración fue el crédito de vivienda con 1,1 millones de adultos. Con relación al número de desembolsos, se observa que el crédito de consumo fue el que tuvo la mayor penetración. A nivel nacional, se desembolsaron 348.017 créditos de consumo por cada cien mil adultos con un monto promedio de $1,1 millones durante 2019. Asimismo, por cada cien mil adultos se efectuaron 6.364 desembolsos de microcrédito por un monto promedio de $4,8 millones y 503 créditos de consumo de bajo monto por un monto promedio de $668.831. Finalmente, se realizaron 517 desembolsos de créditos de vivienda por cada 100.000 adultos, por un valor promedio de $114,3 millones.

La mayoría de los desembolsos de vivienda provino de los establecimientos bancarios con el 97,6%, seguido por las cooperativas con actividad financiera vigiladas por la Superintendencia de la Economía Solidaria con el 1,1%, las compañías de financiamiento con el 0,9% y las cooperativas financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera con el 0,4%.

Desembolsos de crédito y ruralidad En Colombia

Mientras el 36,6% de la población adulta tenía al menos un producto de crédito (13 millones de adultos),  este indicador fue del 42,4% en las ciudades, que equivale a 10,1 millones, mientras que en los municipios rurales y rurales dispersos fue del 23,4% (842.608 adultos) y del 20,4% (472.119 adultos), respectivamente. Por ruralidad, se destaca la importancia que tuvo el microcrédito como herramienta de inclusión financiera en las zonas más desatendidas. Mientras que el 4,9% de los adultos en las ciudades tenía microcrédito, en los municipios rurales y rurales dispersos este indicador fue de 12,1% y 12%, respectivamente. Esta modalidad de crédito tuvo un menor número de desembolsos en 2019 (2,3 millones) frente a 2018 (2,4 millones), lo que representa una disminución del 4,2%. No obstante, el monto desembolsado (el crecimiento de los montos desembolsados está en términos reales, calculado con la variación del IPC sin alimentos publicada por el Banco de la República), se incrementó de $10 billones en 2018 a $10,8 billones en 2019, lo que representa un crecimiento real del 4,29%. Cabe aclarar que este incremento solo se dio para ciudades y aglomeraciones y municipios intermedios. La mayoría de los desembolsos de los microcréditos fue aportada por los establecimientos bancarios, seguidos por las ONG en todos los niveles de ruralidad. Estos tipos de entidad concentraron el 75,3% y el 15,8% del total, respectivamente.

Por otro lado, la concentración de los créditos de consumo en las ciudades excedió a la del microcrédito. En 2019, 5,7 millones de adultos tenían créditos de consumo vigentes, lo cual equivale al 19,3% de esta población. Este indicador fue del 23,8% para las ciudades, en contraste con el 8,9% y 6,3% observado para los municipios rurales y rurales dispersos, respectivamente. Esta modalidad de crédito evidenció un crecimiento del 15,1% en el número de desembolsos a nivel nacional (107 millones en 2018 frente a 124 millones en 2019). El crecimiento del crédito de consumo estuvo principalmente explicado por el aumento de esta modalidad en establecimientos bancarios en todas las categorías de ruralidad. El incremento en las ciudades y municipios intermedios se debe al incremento del monto desembolsado por cuatro entidades bancarias.

Donde los municipios rurales fueron quienes experimentaron el mayor incremento (40,1% en rurales y 26,2% en rurales dispersos). En cuanto al monto, el crecimiento anual real, entre 2018 y 2019, fue del 25,2%, que pasó de 98,7 billones en 2018 a $126,9 en 2019. La mayoría de los desembolsos de consumo fue aportada por los establecimientos bancarios con el 87% (20,1 millones), seguido por las cooperativas con actividad financiera vigiladas por la Superintendencia de la Economía Solidaria con el 6,6%, las compañías de financiamiento con el 5,5% y las cooperativas financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera con el 1%; sin embargo, este se concentró principalmente en las ciudades y aglomeraciones (93,8% del total).  Finalmente, 1,1 millones de adultos tenían crédito de vivienda, es decir el 3,2% de la población. Así, este indicador fue del 4,5% para las ciudades, en comparación con el 0,6% y 0,5% observado para los municipios rurales y rurales dispersos, respectivamente.

 

Ahorro

Anota el informe que en Colombia se pueden medir el número de cuentas y el número de adultos con cuentas. El primer indicador siempre es mayor que el segundo, dado que una persona puede tener dos o más cuentas

Aunque en 2019 un total de 28,3 millones de adultos registraron al menos un producto de depósito o ahorro, cerca de 6 millones los tenían inactivos.

La Cuenta de Ahorro tradicional (CA) sigue siendo el producto con mayor penetración entre los colombianos. En diciembre de 2019, casi 26,7 millones de adultos tenían al menos una CA, lo que corresponde al 74,9% de los adultos del país. En total había 67 millones de CA, lo que representa un crecimiento de 7,7% frente al mismo mes de 2018. Es de resaltar que de los s 67 millones de cuentas, solo el 40,3% estaban activas, siendo así el producto de depósito que tiene una mayor inactividad.

El saldo promedio de estas cuentas fue de casi $3 millones. La mayoría de CA, 50,1 millones, tenían un saldo individual menor o igual a 1 SMMLV con un saldo promedio de $50.809.

También existían 3 millones de cuentas cuyo saldo estuvo entre 1 y 3 SMMLV. En este segmento, el saldo promedio fue de $1,5 millones. Finalmente, había 1,1 millones de cuentas con saldos entre 3 y 5 SMMLV con un saldo promedio de $3,2 millones.

Edades

Por rangos de edad hubo diferencias, siendo los más jóvenes (menores de 30 años) los menos incluidos. Mientras que los adultos entre 40 y 64 años registraban un indicador de acceso del 89,9%, los adultos entre los 18 y 24 años registraron un indicador del 71,3%. Por su parte, la población con edades entre los 25 y 39 años tuvo un indicador del 81,5% y la de mayor de 64 años del 73,8%.

Cabe señalar que, si bien los jóvenes son el segmento con menor acceso al sistema financiero, son quienes registraron una mayor actividad en sus productos con una utilización del 82,5%.

 

Acceso de productos de crédito por grupos etarios

La penetración del crédito para todos los grupos etarios resulta menor en comparación con los productos de depósito. En total, el 36,6% de adultos accedieron a productos de crédito en el país, lo cual muestra una menor penetración de los productos de crédito en comparación con los de depósito. Hay barreras que restringen el acceso al crédito como son la falta de garantías y de historial crediticio, así como la informalidad. Sin embargo, el acceso a productos de crédito representa una importante fuente de oportunidades al permitirle a los hogares y negocios invertir o acceder a actividades productivas

El grupo de edad con mayor acceso a crédito fue los adultos entre 40 y 64 años con un 43,5%, lo que podría estar relacionado con que en esta etapa, en promedio, se alcanza el mayor ingreso posible durante el ciclo de vida. Así mismo, los adultos entre 25 y 39 años tuvieron un acceso al crédito del 38%, los mayores de 64 años del 28,9% y los más jóvenes del 23,4%. El bajo acceso de los menores de 25 años puede estar correlacionado, además de los problemas de acceso al mercado laboral, con la falta de colaterales, menores ingresos y un menor interés por el crédito.

El bajo acceso al crédito de los adultos mayores de 64 años puede explicarse por factores asociados con la superación de la esperanza de vida al nacer (el Censo de Población de 2005 DANE, calculó la esperanza de vida al nacer en el periodo de 2015-2020 para los hombres en 73,1 años y para las mujeres 79,4 años),  su retiro del mercado laboral y, en algunos casos, la satisfacción de necesidades de vivienda o educación.

En crédito de consumo y tarjeta de crédito, los adultos entre los 40 y 64 años fueron los que más accedieron, seguidos por los de 25 y 39 años con indicadores por encima del 20%. Los de menor acceso fueron los más jóvenes. Esta tendencia se replica para el microcrédito. En cuanto al crédito de vivienda, los adultos entre 40 y 64 años tuvieron mayor acceso, pero en esta modalidad los más jóvenes superan a los adultos mayores a 64 años. De otro lado, los adultos entre 25 y 39 años y los más jóvenes accedieron en mayor proporción al crédito comercial que el resto de los grupos etarios.

Edad y mora

El informe observa que a medida que aumenta la edad disminuye la tasa de mora.  Los adultos entre 18 y 24 años tenían la tasa de mora más alta (11,9%) mientras que los adultos mayores a 75 años tenían la tasa de mora más baja (4,1%). Los adultos de 40 a 64 años, que fueron los que más accedieron al crédito, tuvieron mejores comportamientos de pago. Esta condición puede estar asociada con ingresos más altos y estables.

 

Género

Por género se acentuó la brecha. En efecto, el 85% de los hombres adultos del país tenía acceso a por lo menos un producto financiero, en comparación con el 79,7% de las mujeres, lo que evidencia una brecha de 5,3 puntos porcentuales. Estos resultados significan un aumento de 3 puntos porcentuales en la brecha frente al 2018 (la brecha en 2018 fue de más de 2 puntos porcentuales mientras que en 2019 la brecha superó los 5 puntos porcentuales)

Adicionalmente, el indicador de acceso es menor a medida que aumenta la ruralidad. En efecto, osciló entre el 90,4% para las ciudades y aglomeraciones y el 55,7% para los municipios rurales dispersos. Este resultado tiene una estrecha correlación con la cobertura financiera del país, la cual aún tiene deficiencias en el sector rural a pesar de los avances alcanzados.

Respecto al crédito, los hombres también superan a las mujeres: el 49% de los adultos tenían vigente un producto de crédito y en las mujeres adultas este porcentaje fue 44%. Resultado consistente en 29 de los 32 departamentos.  La diferencia a favor de los hombres en el acceso se mantiene para todas las modalidades de crédito. La mayor brecha se evidenció en la modalidad de crédito de consumo y la menor en microcrédito.

Por su parte, el monto promedio desembolsado fue mayor para hombres que para mujeres en todas las modalidades de crédito. En los créditos de consumo de bajo monto se evidencia una diferencia en el monto desembolsado a favor del hombres de casi un 10%.  En crédito de vivienda, el monto desembolsado a los hombres fue 12,7% superior al de las mujeres.

Al analizar la correlación entre acceso al crédito y diferencia salarial por género en las 23 ciudades principales del país, se encontró que 11 registraron diferencias salariales entre hombres y mujeres considerables y una brecha de género en el acceso a productos de crédito amplia. Sin embargo, en las 12 ciudades restantes el factor de discriminación laboral coexiste con bajas diferencias en el acceso al crédito por parte de hombres y mujeres.

Las mujeres  se vislumbran como más cumplidas que los hombres en los pagos de sus créditos

A pesar de que las mujeres tuvieron un indicador de acceso al crédito y montos desembolsados menores que los hombres, se caracterizan por tener un mejor comportamiento crediticio. En efecto, al analizar la mora por grupos etarios, las mujeres presentaron una menor tasa de mora a 30 días que los hombres, excepto el grupo entre 26 y 30 años. En particular, la brecha se acentuó entre los 36 y 65 años, cuando, en promedio, la población alcanza su mayor ingreso.

 

El desafío regional es de gran envergadura

Colombia enfrenta realidades diferenciadas en su entorno socioeconómico en cada una de las regiones que componen el territorio nacional. La inclusión financiera y la cobertura de las diferentes entidades financieras no ha sido ajena a esta condición, ya que se encuentran resultados heterogéneos al comparar los resultados entre los diferentes departamentos y municipios del país.

Por regiones, Centro Oriente presentó el mayor acceso a productos financieros con un indicador del 91,1%; seguido por el Eje Cafetero, cuyo indicador se ubicó en 85,8%. En contraste, el menor acceso se evidenció en la Región Pacífica (77,1%) y en la Región Caribe (70,4%).

 

Avances en productos digitales

Entre los productos de depósito, los que registran un mayor crecimiento son aquellos diseñados para que su apertura y manejo se realice a través de medios electrónicos y digitales. En Colombia se cuenta con tres productos de depósito: CATS, CAE y DE. Estos productos se destacan por generar eficiencias a las partes en términos de costo y tiempo y, por esta razón, son reconocidos como habilitadores de la inclusión financiera

Entre los productos de depósito se registró una importante dinámica en los Depósitos Electrónicos con un cerca de 6,7 millones, lo que equivale a un crecimiento del 36,9% frente al año anterior, y en las Cuentas de Ahorro de Trámite Simplificado (CATS), que alcanzaron cerca de los 4,2 millones, es decir, 83,3% más que las registradas en 2018. Estos productos se caracterizan por facilitar la digitalización en los procesos de apertura y manejo de cuentas.

En este sentido, al cierre de 2019 había 6,7 millones de Depósitos Electrónicos (DE), con un crecimiento del 36,9% respecto al año anterior, con cuatro nuevas entidades ofreciendo este producto para un total de diez. El número de DE de tramite simplificado, equivalentes al 92,8% de los DE, aumentó en 29,6% llegando a cerca de 6,2 millones. De estos 35,6% se encontraban activos.

Por otra parte, este producto ha sido inclusivo en términos de género: cerca del 60% de los depósitos estaban en manos de mujeres.

Las Cuentas de Ahorro de Trámite Simplificado (CATS) tuvieron un crecimiento del 83,3% respecto a 2018. Así, a finales de 2019, había cerca de 4,2 millones de CATS en el país, ofrecidas por siete entidades. Al igual que los DE, las CATS tuvieron una mayor participación en mujeres, 65%, que en hombres. Cerca del 60% de las CATS estaban activas, constituyéndose en el producto de depósito con más actividad.

Por su parte, había cerca de 4,2 millones de Cuentas de Ahorro Electrónicas (CAE), ofrecidas mayoritariamente por la banca pública. De este total, un 52,3% se encontraban activas. El saldo promedio de las CAE fue de $37.717. Allí, las mujeres tuvieron una participación superior (84,5%) frente a la de los hombres (15,5%), lo que puede estar correlacionado con la dispersión de subsidios que se hace por estas cuentas.

La importancia de los corresponsables bancarios

El crecimiento de este canal en 2019 fue de 17,1%, alcanzando los 159.039 corresponsales bancarios en todos los municipios del país. A través de este canal se realizaron 405 millones de operaciones monetarias, 25% más que en 2018 por un monto total de $154,2 billones (36% más que el año inmediatamente anterior).

En contraste, el RIF 2019 reflejó que las oficinas presentaron una reducción de 0,2%, mientras que los cajeros automáticos tuvieron un modesto crecimiento del 2%.

“Tenemos importantes retos frente al acceso y uso de productos financieros enfocados fundamentalmente en los jóvenes, la población rural y las mujeres, sobre todo por el impacto positivo que tiene en la vida de las personas y que hemos evidenciado principalmente en momentos como el que vivimos actualmente. Por eso, desde la SFC hemos propiciado y acompañado el avance en la digitalización de los productos y servicios en donde también las entidades tienen espacio para avanzar”, resaltó el Superintendente Financiero, Jorge Castaño Gutiérrez.

 

La inclusión financiera empresarial

A diciembre de 2019, 939.682 empresas tenían al menos un producto financiero (7.782 menos frente a diciembre de 2018) y 642.440 los tenían activos o vigentes (35.531 menos frente a diciembre de 2018), lo cual implicó un porcentaje de actividad del 68,4%, registro menor al observado en el caso de los adultos colombianos (personas naturales). Por entidad, se observa que 938.828 empresas tenían productos en los establecimientos de crédito, 4.038 en cooperativas con actividad financiera y 763 en ONG microfinancieras.

En diciembre de 2019, 915.887 empresas contaban con algún producto de depósito (9.435 menos frente a diciembre de 2018) y 626.717 los tenían activos (13.592 menos frente a diciembre de 2018), lo que equivale a un nivel de uso del 68,4%. El producto financiero con mayor penetración entre las empresas fue la cuenta de ahorro. De hecho, 649.826 tenían este producto y de esos, 297.631 las tenían activas, lo que representa un nivel de uso del 46%, cifra menor que la de las cuentas de ahorro de personas naturales. El segundo producto de depósito con mayor penetración fue la cuenta corriente (499.788 empresas), con un nivel de uso de 89,7%, que equivale a 451.494 empresas, consolidándose como el de mayor utilización.

Crédito Empresarial

Con respecto a las empresas con algún producto de crédito, se encontró que 289.535 empresas tenían algún crédito vigente en el sistema financiero formal, siendo 33.570 menos que en el mismo mes de 2018. El crédito comercial fue el producto de crédito con mayor penetración entre las empresas colombianas (221.326 tenían este crédito vigente), seguido de las tarjetas de crédito (91.319), del crédito de consumo (82.210) y del microcrédito (11.950).

Como dato a correlacionar, la encuesta de micronegocios del Departamento Administrativo Nacional de Estadística estimó que para el año 2019 había 5,8 millones de micronegocios. No obstante, solo el 8,8% de los catalogados como cuenta propia y el 36,4% de los empleadores tenía registro mercantil. En consecuencia, un gran porcentaje del microcrédito dirigido a empresas puede estar clasificado en persona natural y no en jurídica.

Inclusión financiera de las empresas del Registro Único Empresarial (RUES)

Con el fin de caracterizar la inclusión financiera empresarial, se consultaron las firmas del RUES en el registro de obligaciones financieras de TransUnion, ambos con corte a diciembre de 2019.

El Registro Único Empresarial y Social (RUES), es administrado por las Cámaras de Comercio e integra el Registro Mercantil y el Registro Único de Proponentes. El RUES ofrece información que permite caracterizar las empresas con o sin acceso a servicios financieros.

Para tener información más actualizada y confiable de las empresas se tomaron únicamente las empresas con matrícula activa que renovaron su registro en 2019, tomando las personas naturales y jurídicas identificadas con cédula de ciudadanía y NIT. Este proceso de depuración puede hacer que el ejercicio pierda representatividad a nivel nacional, pues el registro y los criterios utilizados para seleccionar la muestra implican en alguna medida un grado de formalidad.

La muestra que se extrajo del RUES tenía información de 1.635.641 empresas, distribuidas en 1.165.058 personas naturales y 470.583 personas jurídicas. Al consultar el registro de TransUnion se encontró que 1.234.254 de estas firmas contaba con algún producto financiero.(Había un total de 5.527.548 obligaciones). Es decir, el 75% de la muestra seleccionada tenía acceso al sistema financiero.

 

Colombia se destaca en comparación internacional

Destaca el informe los logros cosechados en 2019 por Colombia, resultado de los esfuerzos y compromisos que se han adquirido en los diferentes planes de desarrollo, las estrategias nacionales de inclusión y educación financiera y otros documentos de política pública: “Por un lado, logramos un importante reconocimiento por parte del Microscopio Global de The Economist Intelligence Unit, encuesta que evalúa el “entorno propicio” de la inclusión financiera en 55 países del mundo (20 de América Latina), en cinco categorías: Gobierno y apoyo de las políticas, estabilidad e integridad, productos y puntos de venta, protección al consumidor e infraestructura. The Economist ubicó a Colombia en la primera posición al ser el país que mostró la mayor mejoría en los dominios de estabilidad e integridad de productos y puntos de venta en el sector financiero nacional.