RESILIENCIA: Un entendimiento técnico con rigurosidad metodológica al término más famoso de la pandemia

Compartir en: 

No hay foro, artículo, entrevista, webinar o junta directiva, donde no se repita incasablemente la palabra Resiliencia. Sin duda, ante la coyuntura ocasionada por el Covid19, organizaciones de todos los tamaños, han estado validando su capacidad de respuesta a la crisis, a través de sus estrategias de continuidad del negocio, que por primera vez se colocan en el primer plano y foco central de la toma de decisiones de la alta gerencia; por una parte frente a la urgencia de salvar el negocio ante un suceso inesperado, que ha puesto en jaque a economías de todo el planeta; y por el otro, la prioridad de proteger a sus empleados, teniendo en cuenta que la viabilidad de toda organización se basa en una fuerza laboral saludable, disponible y productiva, siendo imperativo proteger ese valioso activo; y finalmente la responsabilidad moral de proteger a sus familias y la sociedad como un todo, para que con la suma de los mejores esfuerzos, se pueda mitigar el impacto en el tejido social, superar la crisis y retomar a la mayor brevedad la senda de crecimiento.

Es así como todas las empresas, negocios y profesionales, se han dedicado durante todo el año a poner a prueba su capacidad de resiliencia. Sin embargo la mayoría se apropia de este término sin saber realmente su alcance.

En su definición técnica y metodológica, ¿cuáles competencias definen la capacidad de resiliencia de una organización?

El equipo de la oficina de Perú, de Protiviti, firma de consultoría global con 80 oficinas en más de 20 países, que ha prestado servicios a más del 60% de las empresas FORTUNE 1000® y al 35% de las empresas FORTUNE Global 500; nos presenta las cinco competencias que definen la madurez y capacidad de resiliencia de una organización, dentro de una dimensión de competitividad sostenible a largo plazo:

1. Adaptación al cambio

¿Se tiene la capacidad de adaptarse a los cambios con una metodología aplicada sistemáticamente que permite innovar con la suficiente anticipación que el entorno competitivo requiere?

2. Gestión de riesgos

¿Se identifican y gestionan sistemáticamente riesgos a los que está expuesta la organización, para lograr la prevención y respuesta razonable a los incidentes que puedan afectar los objetivos definidos por la alta dirección?

3. Información y conocimiento compartido

¿Se identifican y gestionan sistemáticamente las fuentes de conocimiento e información, para lograr el aprovechamiento del aprendizaje adquirido, acelerar su intercambio e incorporar las lecciones aprendidas en el tiempo?

4. Bienestar del personal

¿Se tienen políticas y procedimientos vigentes e interiorizados para lograr el adecuado manejo de las necesidades ocupacionales y bienestar del personal de la organización, incluyendo el manejo de estrés?

5. Liderazgo y cultura

¿Se tiene un liderazgo visible, que empodere el liderazgo compartido y promueva activamente la cultura de una organización resiliente, consistente en la anticipación al cambio, innovación, gestión del conocimiento, bienestar del personal, gestión de riesgos, entre otros?

¿Qué tan resilientes han sido las organizaciones en la Región frente a la crisis generada por el Covid 19?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El “Estudio Regional de Nivel de Madurez en Continuidad del Negocio, Gestión de Crisis y Resiliencia Organizacional”, llevado a cabo por Protiviti Perú, en conjunto con Disaster Recovery Journal (DRJ), el medio líder a nivel mundial dedicado por más de 30 años a temas de Continuidad del Negocio, nos presenta una primera medición técnica de la situación actual de la Región, que sirve como parámetro de comparación y de identificación de aspectos de mejora.

El estudio se construyó a partir de los resultados obtenidos por medio de la encuesta efectuada en uno de los momentos más severos del confinamiento por la pandemia, entre el 01 de junio y el 16 de julio de 2020, en la que participaron 129 especialistas de continuidad del negocio de organizaciones de diferentes sectores en 18 países, quienes son los responsables de la gestión de riesgos en sus empresas.

Del total de las empresas participantes, el 14% indicó llevar más de 10 años implementado programas de Continuidad de Negocio; el 28% ha trabajado el tema entre 6 y 10 años; y un no despreciable 25% contestó que no cuenta con estos programas o apenas lleva un año implementándolos.

En una escala de madurez de 1 a 5 respecto al cumplimiento y estandarización de las buenas prácticas y su integración a la cultura de la organización, los siguientes, fueron los resultados de la medición, en los tres frentes de actuación: Respecto al nivel de madurez promedio general, este se ubicó en el 4.08.

 

A nivel desagregado particularmente para cada una de las tres competencias, la Gestión de Continuidad del Negocio obtuvo un nivel promedio de madurez del 4.13; por su parte, la Gestión de Crisis se colocó en el nivel más bajo de madurez, con un promedio de 3.97, lo que significa, que si bien se tienen iniciativas coordinadas, no se consideran las buenas prácticas. La Resiliencia Organizacional obtuvo un nivel promedio de madurez del 4.15, y a su interior, el aspecto que reveló el nivel más bajo de madurez fue el de información y conocimiento compartido, con un promedio de 3.94.

Por sectores, revisando el grupo de organizaciones pertenecientes a Banca y Finanzas, el promedio general de las 3 competencias, mejora al ubicarse en 4.52 y específicamente para Resiliencia organizacional la madurez se ubica en el 4.47.

Por Región; Sudamérica presenta el promedio general más bajo con el 3.94, frente al de Norteamérica del 4.41 y Centroamérica del 4.45.

La labor continúa

A pesar de la crisis, la gran noticia es que la mayoría de las organizaciones han logrado mantener su negocio con vida, lo cual es tremendamente positivo; sin embargo también muy peligroso. Para Ashley Helmick, MBCI, consultora administrativa asociada de Avalution Consulting, muchas empresas “han caído en una falsa sensación de seguridad. Asumen que una respuesta COVID-19 exitosa significa que pueden responder ante cualquier interrupción de la continuidad del negocio, pero eso puede no ser cierto”.

Para Ashley Helmick es clave no perder el impulso frente a la fatiga que se genera al enfrentarse a situaciones de continuidad del negocio extendido que siguen demandando tiempo, y recursos en varios frente al mismo tiempo.

Como lo resalta, Bob Sibik experto en áreas de Recuperación de Desastres de TI y Continuidad del Negocio: “estar preparado no significa simplemente tener el comando y el control de la capacidad de su organización para responder a una pandemia. En una economía global, prácticamente todas las organizaciones están conectadas o dependen de otras. Es posible que no se vea directamente afectado por una pandemia, incluso cuando lo sea un proveedor en un punto crítico de su cadena de suministro. Comprender su dependencia de entidades externas a su organización es fundamental. ¿Están preparados sus terceros críticos (proveedores, vendedores, proveedores de servicios, etc.)?