Crecimiento del crédito en Colombia, vinculado a la recuperación económica gradual

Los bancos en América Latina han mostrado resiliencia ante las incertidumbres a nivel mundial, los riesgos geopolíticos y el menor dinamismo del crecimiento económico en la región. Un conservador crecimiento del otorgamiento de crédito, indicadores de calidad de activos manejables con una sólida cobertura con reservas y una capitalización ajustada por riesgo de adecuada a fuerte, serán los principales factores que promuevan el sólido crecimiento de la mayoría de los bancos en América Latina en 2018. Ciertamente, S&P Global Ratings considera que este año las expectativas lucen mejores en términos del crecimiento del producto interno bruto (PIB) regional, gracias a los avances de las economías más grandes en América Latina (Brasil, México, Colombia y Chile); el continuo crecimiento del PIB a nivel mundial, especialmente en economías desarrolladas y en China, y a que esperamos que el ritmo de la restricción monetaria sea gradual. Estos factores deberían traducirse en estabilidad o incrementos de precios de materias primas internacionales (commodities), debido a que la demanda global se mantiene sana, lo que apoya al panorama económico.

No obstante, América Latina afronta ciertos riesgos a la baja en 2018, particularmente en el aspecto político. Este año se llevarán a cabo elecciones presidenciales en los siguientes países: Colombia (junio de 2018), México (julio de 2018), y Brasil (octubre de 2018), entre otras elecciones legislativas muy esperadas en otros países de la región.

Los escándalos de corrupción, así como la percepción de que las reformas no han dado como resultado mejores condiciones de vida y, en algunos casos, el incremento en la inseguridad derivado del débil cumplimiento de la ley, han defraudado a la población de América Latina, lo que ha disminuido la popularidad de los políticos tradicionales. Los resultados potenciales de las elecciones en estos países son altamente inciertos e inquietantes para los inversionistas, ya que algunas campañas promueven mayores gastos fiscales, revertir las reformas relevantes o la ausencia de cambios importantes. Estas condiciones retrasan los planes de inversión en la región, lo que disminuye el impulso de las favorables condiciones a nivel mundial.

En general, proyectamos un desempeño estable en los principales sistemas bancarios de América Latina y Colombia no es la excepción. De igual manera, esperamos que la calidad de activos se mantenga en niveles manejables, e incluso podría mejorar gradualmente en algunos sistemas bancarios debido a las mejores expectativas económicas. Consideramos que la rentabilidad también se mantendrá estable derivado de sanos márgenes financieros y de estructuras de costo estables que permiten niveles de eficiencia adecuados. El riesgo de refinanciamiento no representa una inquietud, ya que los bancos han aprovechado los mercados locales e internacionales para ampliar sus vencimientos de deuda, lo que les da una liquidez adecuada para mantener el ritmo de sus expectativas de crecimiento.

En el caso particular de Colombia, la banca enfrenta el reto de contener el deterioro en calidad de activos, de tal forma que la rentabilidad no se vea limitada por aprovisionamiento de cartera vencida y que le permita así fortalecer gradualmente sus niveles de capitalización.

En 2017, el crecimiento económico de Colombia (1.8%) estuvo limitado por los impuestos más altos y una inflación elevada (que reduce los ingresos disponibles y el consumo), así como por el golpe a la confianza del sector privado debido al incremento del impuesto al valor agregado (IVA), el descontento con el proceso de paz y la incertidumbre electoral. Esperamos que el crecimiento económico mejore en 2018; proyectamos una expansión del PIB real de 2.5%. Por lo tanto, el crédito debería aumentar a un ritmo más rápido este año (aunque todavía por debajo de 10%) en comparación con el promedio de 7% para 2016-2017.

En nuestra opinión, niveles más bajos de inflación y tasas de interés reducirían la presión sobre la capacidad de deuda de las familias y podrían compensar en cierta medida los potenciales retrasos de los planes de los inversionistas debido a las elecciones generales que se celebrarán en junio de 2018. Además, aunque el programa de inversión en infraestructura 4G del gobierno no ha mostrado grandes avances, debería respaldar el crecimiento económico y podría impulsar los créditos comerciales del sistema bancario, los cuales representaban 54% de los créditos totales en el sistema al 31 de marzo de 2018, y aumentaron 3.3% desde marzo de 2016. El impacto de los escándalos de corrupción (particularmente la resolución del proyecto Ruta del Sol II) continúa retrasando el avance del financiamiento al programa de infraestructura 4G. La promulgación de la nueva ley anticorrupción en enero de 2018 es un evento positivo, pero solamente el tiempo dirá si es efectivo. En este sentido, el apetito de los bancos por financiamiento a proyectos de infraestructura es menor de lo que se había estimado originalmente.

Los indicadores de la calidad de activos del sistema bancario colombiano se deterioraron notablemente durante 2016 y 2017, lo que refleja las condiciones económicas desafiantes y la modesta expansión del crédito en esos años. Este deterioro ha sido más evidente en los segmentos comerciales y corporativos, ya que los grandes acreedores en el sistema bancario han experimentado dificultades financieras. También consideramos que la cartera vencida relacionada con los créditos al consumo podría seguir aumentando debido a la baja calidad de este tipo de créditos originados durante 2016. Estimamos que la cartera vencida llegaría a un máximo de 3.5% durante 2018, pero consideramos que continuará cubierta en su totalidad con reservas. Podríamos empezar a observar una reducción de la cartera vencida durante el segundo semestre del año con base en una mejor economía, prudentes políticas de originación de la industria, limitaciones regulatorias en la relación préstamo a valor para las hipotecas, y el gran porcentaje de créditos de nómina dentro del total de créditos minoristas (en torno a 36% de los créditos al consumo, los cuales representan menor riesgo en comparación con otros créditos al consumo).

En nuestra opinión, la rentabilidad podría seguir afectada en 2018 debido a los requerimientos de aprovisionamiento relacionados con el deterioro de la calidad de activos y a la tendencia decreciente en las tasas de otorgamiento de préstamos.

Las autoridades colombianas anunciaron su intención de adoptar las reglas de capitalización de Basilea III. Dependiendo de cómo implemente Colombia estas reglas, podríamos cambiar nuestra opinión sobre la capitalización del sistema bancario.