Solvencia crediticia de la Banca Colombiana

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Aumentan Riesgos de Corto Plazo para Bancos Colombianos

Fitch Ratings-Bogota-23 July 2020: Nueva York:

Como consecuencia de las medidas de distanciamiento social para contener la expansión del coronavirus, la baja en los precios del petróleo y la recesión global, Fitch Ratings espera que la economía colombiana se contraiga por lo menos 6.9% en 2020, mientras que el desempleo casi se duplicará a 21,0%. Esto contribuirá a un deterioro relevante en la calidad de cartera y afectará la rentabilidad durante los próximos 12 a 24 meses. Sin embargo, las medidas prudenciales tomadas por la Superintendencia Financiera de Colombia y otros entes de control, amortiguarán el impacto en el corto plazo.

En marzo de 202, Fitch ajustó su evaluación sobre el ambiente operativo que enfrentan las instituciones financieras en Colombia a 'bb+' con tendencia negativa. Esta tendencia sobre el ambiente operativo refleja mayores bajas potenciales, dependiendo de las implicaciones locales de los shocks externos que se desarrollan rápidamente.

Además de las disposiciones tomadas durante el segundo trimestre de 2020, las autoridades financieras colombianas han implementado más medidas para aliviar el impacto del coronavirus en el sistema financiero y en los deudores en general. Al 30 de junio de 2020, la Superintendencia Financiera, el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda implementaron más de 29 medidas prudenciales para ayudar a los deudores que están en mayor riesgo, fortalecer los sistemas de administración de riesgos e incrementar la liquidez en la economía. El Gobierno también proporcionó un paquete de apoyo fiscal y creó una línea de garantías a través del Fondo Nacional de Garantías (FNG) para garantizar hasta 90% de los créditos nuevos a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en sectores específicos. Por su parte, el Banco de la República redujo la tasa de interés de referencia en 175 puntos básicos durante el segundo trimestre de 2020 hasta alcanzar una tasa mínima record de 2,50%.

Fitch ve estas medidas de forma positiva en el corto plazo ya que reflejan los esfuerzos de las autoridades financieras por mantener la estabilidad del sistema financiero. Este último tenía un ritmo de recuperación desde 2019 luego de un período de estrés en la calidad crediticia durante 2016 a 2018. Como resultado, la mayoría de los bancos ingresaron en esta crisis financiera desde una posición relativamente adecuada, y respaldada por una rentabilidad moderada, calidad buena de activos, capitalización decentemente por encima de los mínimos regulatorios y liquidez sólida.

La calidad de cartera del sistema financiero colombiano permaneció estable en el primer trimestre de 2020, con un indicador de morosidad a 90 días de 3.3% y reservas de cartera vencida del orden de 1,8 veces (x). Durante este mismo período se presentaron aumentos en gastos por provisiones que pesaron en la rentabilidad, mientras que el pago de dividendos y el incremento en los activos ponderados por riesgo presionaron la capitalización. Sin embargo, el indicador de utilidad operativa antes de provisiones a activos promedio se mantuvo relativamente plano durante este período (en alrededor de 4,0%), mientras que el capital regulatorio de 14,9% todavía compara favorablemente frente a los niveles de capitalización previos a la crisis financiera de 2008 a 2009 y la crisis hipotecaria de 1990; lo anterior proporciona un amortiguador para lidiar con el deterioro de la calidad de los activos.

Cifras no consolidadas a junio de 2020 de la Superintendencia Financiera muestran que la tasa de adopción de los alivios financieros alcanzó aproximadamente 40% del total de la cartera bruta del sistema. Sin embargo, la tasa de adopción en la cartera de consumo e hipotecaria es mayor con alrededor de 50% de los créditos. Según las cifras de la Superintendencia Financiera al 8 de julio de 2020, casi 11.6 millones de clientes con 16.0 millones de operaciones de crédito habían recibido algún tipo de alivio de reembolso.

Fitch espera que la cartera vencida empiece a mostrar el deterioro en la segunda mitad de 2020 y se mantenga en esa senda durante 2021, como resultado de la terminación de los programas de alivio y el ambiente económico más débil, especialmente en sectores más afectados como lo son servicios, transporte, infraestructura, comercio, construcción y consumo. Actualmente, la exposición del sistema financiero a estos sectores es importante. A marzo de 2020 sectores como consumo, hipotecario y créditos en sectores más vulnerables (mencionados anteriormente) representan 30%, 13% y 30% respectivamente. Aunque la magnitud del impacto en el deterioro de los activos está por determinarse, Fitch espera pérdidas importantes en la cartera de créditos debido a la exposición de las entidades financieras en estos sectores más vulnerables. Dicha exposición combinada excede la exposición que tenía el sistema a la cartera hipotecaria en la crisis de finales de la década de 1990, cuando la mora mayor a 90 días superó 13,4%.

La primera ola de los programas de alivios terminó en junio de 2020 y una segunda se encuentra en proceso; esta última incluye el Programa de Acompañamiento a Deudores (PAD) establecido por el regulador. Este incorpora una evaluación completa del impacto de la crisis en los deudores, programas de restructuración, no capitalización de intereses ni otros cobros causados. En el segundo semestre del año, habrá una reclasificación regulatoria por nivel de riesgo de los deudores y provisiones adicionales.

En opinión de Fitch, el resultado final de estas medidas de alivio debe ser el repago de los montos adeudados y no un aplazamiento de la evaluación de que la exposición es incobrable. Esto requerirá de disciplina fuerte en el proceso de monitoreo así como una supervisión cercana por parte del regulador. Sin embargo, Fitch considera que será retador para los bancos identificar el impacto real en la capacidad de pago de los deudores y tanto controlar como monitorear el deterioro en la cartera crediticia bajo las actuales condiciones económicas subnormales.

Ante una tasa alta de adopción de los programas de alivios, Fitch espera que las provisiones se incrementen en la segunda mitad de 2020, gracias al uso de modelos de pérdida esperada. La agencia también supone que la rentabilidad decrezca como resultado de la reducción en los ingresos por comisiones, márgenes de interés ajustados y una desaceleración en los créditos debido a la pandemia.

Fitch considera que las medidas de diferimiento de pago para los créditos en dificultades como resultado de la crisis podrían aliviar la calidad de los activos y las presiones en las provisiones crediticias, lo que respaldaría la solvencia crediticia en el corto plazo. Sin embargo, dichas medidas no permiten conocer la verdadera afectación crediticia, las cuales se conocerán hasta finales de año, después de la evaluación regulatoria requerida por los bancos a su cartera de préstamos. Si la respuesta a las políticas de las autoridades no logran mitigar adecuadamente el impacto de la crisis en la capacidad de pago de los prestatarios, los riesgos de liquidez derivados de la reducción de los flujos de efectivo, así como los efectos más permanentes en la calidad de los activos y el reconocimiento de pérdidas, las calificaciones bancarias se podrían presionar a mediano plazo.